Soy vecino de este mundo por un rato
Y hoy coincide que también tú estas aquí
Coincidencias tan extrañas de la vida
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir

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La vida es una cárcel con las puertas abiertas

lunes, 23 de marzo de 2009


en versión de Pedro Aznar, mucho mejor...



Media verónica despierta
le molestó la luna por la ventana abierta.
Llegó una carta desde el frente
el cántaro se rompe y se secó la fuente.
Va a decidir qué hacer cuando despierte del todo
y borrar con la mano lo que ayer
escribió con el codo
habrá que ver si la crónica verónica reacciona
la verónica mitad
tiene muy poca maldad
pero está cansada de esperar.

Media verónica está rota
no tiene muchos años pero le hicieron daño
rompió una lanza por la risa
pero no tiene prisa
y se ríe muy poco.
No va a saber qué hacer cuando no sople más viento
no sabe distinguir el amor de cualquier sentimiento
quiere vivir
una vida diferente cada día
la verónica mitad
está en la flor de la edad
pero está cansada de esperar.

En la ventana hay una nota: el pájaro no vuela
tiene las alas rotas.
Media verónica lamenta
que el tiempo se consume y lo demás no cuenta.
La vida es una cárcel con las puertas abiertas
verónica escribió en la pared con la tripa revuelta
nada que ver
no habrá flores en la tumba del pasado
la verónica mitad dice siempre la verdad
pero está cansada de esperar.

Un pecado capital... prioridades ajenas

martes, 17 de marzo de 2009


Dicen los expertos que en toda relación con otra persona deben prevalecer siempre al menos tres grandes pilares: confianza, respeto y amor. Los cuales deben empezar siempre aplicándose con uno mismo, para luego ser capaz de aplicarlos o esperarlos de los demás.
Cuando alcanzamos nuestros propios límites emocionales, la mayoría de seres humanos, instintivamente, tendemos a ponernos a salvo. ¿Cómo? Jerarquizando prioridades. Lo difícil es, precisamente, establecer nuestras prioridades por sobre otra persona, toda vez que el concepto tradicional de amor que hemos aprendido implica dar todo por la otra persona; es decir, hacer de su felicidad, la nuestra.

Evidentemente, todos aportamos taras a nuestra relación de pareja, y las crisis solo nos advierte que la enfermedad avanzó más rápido de lo que imaginamos o en algunos casos, se manifestaron de la nada, confundidas con la buena convivencia, el compromiso o deber por la otra persona. Pero en cualquiera de estos casos, conviene buscar ayuda profesional para superar estas deficiencias emocionales nuestras y comunes. Pretender que el tiempo o la distancia -por sí solas-, aclaren confusiones, solidifiquen sentimientos, reafirmen convicciones y recuperen la confianza perdida, es como esperar que una persona cambie sin tomar conciencia de que debe hacerlo.
Claro, que esta conciencia de necesitar ayuda pasa por reconocer que algo estuvo mal, porque sino, ni siquiera se empieza a leer un post como este.

¿Se puede perdonar sin olvidar? Particularmente, pienso que no es posible. Ese es el perdón maquillado de los soberbios y esconde una íntima convicción de superioridad moral, y no en vano es el primero y más grave de los pecados capitales.
El término "capital" no se refiere a la magnitud del pecado sino a que da origen a muchos otros pecados. De acuerdo a Santo Tomás de Aquino (II-II:153:4): "Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal".

Felizmente los pecados corresponden a nuestro libre albedrío y no están inscritos en ningún código genético o rasgo hereditario como intentan hacernos creer ciertas sectas religiosas. Siempre podemos hacer un alto y reformular nuestro destino.

super bia

¡ Feliz Día mi Marianita !

domingo, 8 de marzo de 2009

Cuando iba a nacer mi bebé y nos enteramos -su papi y yo- que sería mujer, lo primero en lo que pensé fue en el nombre que le íbamos a poner. Esta premura por escoger el nombre de la primogénita se debía a que en las sesiones de estimulación temprana a la que asistíamos puntualitos (un logro para mí que soy la eterna tardona) nos dijeron que desde la barriga es saludable llamar por su nombre o por lo menos un vocativo cariñoso, al "fruto de tus entrañas".
Buscando data relevante por el Día de la Mujer -para un primer ejercicio de metodología de mis alumnos- encontré información sobre el Marianismo, entendido como una contraposición al machismo, ja! Mi dulce retoño achinadito, recibió su primer nombre -Mariana- por ser el mes de mayo cuando celebramos nuestro matrimonio religioso y por la devoción hacia la figura de la Madre de Cristo. El primer nombre es el más importante, aunque para nosotros, su segundo nombre -Judith- (herencia de la abuelita paterna) también encierra cualidades que quisiéramos que herede y que al parecer sí las tiene.
El marianismo es el culto de la superioridad espiritual femenina, que considera las mujeres semidivinas, moralmente superiores y espiritualmente más fuertes que los hombres. Esta fuerza espiritual engendra la abnegación, es decir, la capacidad infinita de humildad y de sacrificio(*).
Osea, que sin querer queriendo -y más por la ternura que me evocaba a mí el nombre MARIANA en la lista de los top ten sugeridos-, resulta que el nombre de mi hija (a lo Tula jeje) tiene un valor agregado relacionado con lo que siempre quisiera para ella: una vida libre de prejuicios y autoncensura en su futura vida de mujer.

¡FELIZ DÍA DE LA MUJER HIJITA DE MI CORAZÓN!

No eres mía, eres del mundo... aunque te acompañaré a descubrirlo hasta donde quieras tenerme cerca.

-Tu mami Bea-

(*) Wikipedia

Vince In Bono Malum

Vence al mal con el bien

Tocaron mi sueño...